¿A dónde van?

Existimos nosotros, los ahogados. Los que nunca sabremos ni podremos ser felices. Todo nos dejará un sabor amargo en la boca, aun el gusto más dulce se resecará en con nuestra saliva agria y nos será hiel. Nunca tendremos tiempo de sonreir sinceramente ni de alegrarnos por nada. La risa y el sarcasmo son nuestro único aliento útil. Lo que nos mata vivos y nos impide morir.

Y toda esa pasión, toda esa enrgía que fluye en nosotros, que nos asfixia y al mismo tiempo se nos desborda como una inundación, es una catástrofe sin cauce, a la deriva. Incapaces de querer y ser queridos, sabidos e ignorantes, entendemos todo para darnos cuenta de lo lejos que estamos de siquiera atinar en algo.

Tendidos en la orilla, náufragos con el orazón partido en la mano, el alma deshecha tirada tras nuestra sombra,, apenas la arrastramos para recordarnos que el sinuoso camino nunca termina. Tragamos toda la sal del mar para entender que nuestra paz no existe.

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¡Top 5 doble!

Top 5 doble canciones de Soda Stereo

Este es un top muy difícil. Más difícil que cualquiera de alguna otra banda que me guste mucho. Y es que me cuesta trabajo discernir. Un top de los Beatles, fácil, uno de Oasis, de Depeche, de Pulp, pan comido. De travis, regalado. Pero de Soda no. Me gustan un 8.5/10 pero lo que me gusta me gusta 9.5/10, es difícil. Me gustan parejo y mucho. La idea de este top salió de un día que platicaba con mi hermano sobre nuestras frases favoritas de Soda. Creí que lo tenía claro pero luego, mientras más lo pensaba, comenzó a complicarse. Así que escogí estas cinco canciones pensando en que de verdad es muy difícil escoger sólo cinco.

5.- Trátame Suavemente

Del primer disco, quizá la mejor. La muy distinta dentro de ese rollo que tenían allá en 1984. Me gusta porque podría estar en casi cualquiera de sus discos y no se notaría. Es decir, es lo suficietemente auténtica, pero muy Soda a la vez que pasa por cualquiera de sus facetas. Al menos de inicio, en la idea. Yo jamás pensaría que cualquier otra canción del Soda Stereo pueda sonar fuera de ese disco. Algo que me gusta mucho de las bandas que me gustan mucho (valga el rebuzne) es que casi todas son muy distintas en sus primeros discos y evolucionan dramáticamente conforme avanza su carrera. Soda no es excepción, aunque no todas sus personalidades me cautivan. Esta canción tiene un significado oculto para mí, diría que es un poco la letra de lo que espero de la vida, porque es la más linda que tienen. 

La segunda (y tercera) canción aquí, curiosamente, son la uno y dos de su último disco. Y tienen la misma característica, letras sombrías y enigmáticas con una música muy auténtica en su estilo. podrían sonar en cualquier disco.

4.- Corazón Delator

Track 7 del  Doble Vida. Quizá, mi disco menos favorito de Soda, aunque tiene gradísimas canciones. Esta en particular es una bestialidad. La letra es poco menos que perfecta, muy única. Esto no se le dedica a cualquiera, ni se piensa a cada rato. pocas personas le dejan a uno un océano de fuego oculto en los escombros de la voluntad. A propósito del disco, que creo yo es perfecto para bailarse con alguien, acompañado de algún trago sensual y sexo, esta también está un poco desentonada. Me suena ya mucho a Cancion Animal. Tiene agonía y buenas guitarras, más un toque darks. Es, creo, la canción de Soda que más me sacude las entrañas.  No puedo dejar ir este puesto y este disco sin decir que tengo otra canción muy favorita en este disco y que fácil podría estar en este top, porque tiene un letra fenomenal y la música es excelsa, y porque es la canción más bailable que tienen.

3.- Un Millón de Años Luz

Tengo dos recuerdos muy recientes de mí escuchando esta canción. Ambos en diciembre pasado, ambos en Griffindor. El primero ha de haber sido a inicios del mes, en casa de mi hermano mientras hablábamos de algo que no recuerdo. Cerré los ojos y me fui, me fui muy lejos. Esta canción tiene ese maldito poder. El riff es genial, quizá el mejor de Soda, aunque este disco está lleno de buenos riffs. No por nada es el mejor para muchos (no para mí), es el mejor rock que jamás tocaron. Mi otro recuerdo procede de la víspera de año nuevo. Estaba en la playa, frente a una fogata, embelesado por el ruido de las olas y su sombra al estallar en la playa cuando empecé a tararear la canción. El cielo estrelladísimo, todo muy oscuro, la fogata crujiendo. Debí cantarla en mi mente unas quince o veinte veces en toda la noche. Es la canción más poderosa que tienen. 

La otra canción de este puesto es la que creo que es la más potente de todas, puro pinche rock. No es mal pedo, pero a veces Black Rebel Motorcycle Club me suena a esa rola, imagínense.

2.- El Rito

Aquí la cosa ya está muy seria. Signos es el mejor disco de Soda en mi opinión, de lo mejor que ha dado la música en español y un disco prácticamente perfecto. El sonido, las letras, el orden de las rolas. Es que más chingón no les pudo quedar. Casi cualquier canción es mi favorita del disco. Me recuerda What’s the Story (Morning Glory)? de Osasis en ese rubro. Todo el pinche disco está genial. Agarres lo que agarres está todo bueno y todo es tu favorito y lo más chido. Para ser justos y acotar más esto, de la canción 2 a la 7 es lo mejor que he odio en la vida. Ni la sinergia del medley en Abbey Road es tan perfecta. No, no estoy exagerando. De verdad es una obra maestra. El Rito es, dentro de esa genial seguidilla de canciones, la primera, la 2. Lo que hace divina esta canción es su letra. Es la mejor letra de Soda, sí. La melodia es  también fenomenal. Siempre que la oigo paso los primeros tres minutos gozando la letra y los siguientes tres enamorándome de la música. Es, al igual que las canciones en el número 5 de este top, algo que podría sonar en cualquier disco y nadie se daría cuienta.

Este número 2 tiene que compartir su sitio con otras dos canciones. La primera es la que intitula el disco y que es en verdad su mejor canción en relación letra-melodia. La otra canción en este puesto es la canción que creo yo, es el antecedente del disco completo. La letra más enigmática y la música que mejor refleja la totalidad del grupo (o sea su mejor canción).

1.- Prófugos

Siendo Signos mi disco favorito, y habiendo dicho lo que dije, de todos modos esta canción debe estar aquí. Y ahora explicaré por qué. Antes debo decir que traté de que estuvieran aquí todos los discos de Soda, pero es difcícil. El único que faltó fue Dynamo, que en verdad no es nada memorable. Es un poco aburrido y requiere demasiada atención para poderse disfrutar. Volviendo a Signos. Es correcto, todo el disco me gusta mucho y eso ha de ser suficiente para poner cualquier canción sin más comentarios que porque me gusta. La cosa con Prófugos es que es una canción que en mi opinión condensa exactamente todo a lo que sonaba Soda hasta 1986. La onda electro, popero, pero a la vez con mucho carácter. Resume todo el disco y su, hasta ese entonces. corta carrera de manera fenomenal. Tiene una letra muy buena y la música es por demás agradable. Además tiene muchísima potencia. Aunque yo me la paso hablando de rock, la verdad es que la musica electro es lo que más me gusta, y por eso esta es la mejor canción de Soda, es lo más electro que tienen.

Tengo que compartir este lugar 1 con otra canción del mismo disco, la que tiene la mejor frase que jamás se les pudo ocurrir, los mejores vocales y la mejor guitarra, y con una tercera que es del Doble Vida, pero que sólo alcanza este puesto si se escucha en su versión Comfort y Música para Volar. Porque canta Andrea Echeverri.

Bisiesto

Hoy es 29 de febrero. El día más inusual del calendario. Hoy solicitaron mi renuncia del trabajo que llevaba desempeñando dos años. Nunca pensé que lo diría pero vaya que me hicieron un favor. Y me enseñaron una buena lección que, me temo nunca escribiré por aquí. Pienso ahora en las instituciones de este país, en ese algo que tengo que hace que la gente crea que siempre la voy a hacer de pedo por todo. Pienso en varias cosas. Soy muy transparente, dicen. Me gustan los significados.

Es curioso notar la forma en que nuestro contexto ayuda a significar cosas que de otro modo, en circunstancias ditintas, quizá no tendrían sentido. Ayer justamente me me separé de la mochila que compré expresamente para el trabajo que acabo de perder, pensar que llegó con el trabajo y se fue con él es una coincidencia. Detesto pensar en coincidecias. Prefiero pensar en que existen procesos cognitivos que, de diversos modos, nos ayudan a comprender el mundo. Creo que los símbolos son una manera de hacerlo.

Como en el mito de la caverna de Platón, creo en el azar, las coincidencias y el destino como ensombras proyectadas en la pared. Sólo son posibles cuando interponemos nuestro cuerpo entre la luz y el muro. Si no lo hiciéramos únicamente observaríamos las uniformes texturas y algunas pequeñas sombras que con toda probabilidad serían mucho más aburridas.

Proyectar sombras, además, ofrece la posibilidad de crearlas, transformarlas, y verlas cada vez que uno lo deseé. Podemos hacerlas más grandes, más pequeñas, nítidas o difusas. Entrados en la caverna y con la luz a disposición, las sombras nos pertenecen. Hacer de ellas un simbolo es recordarlas para siempre, en eclipse perfecto con la luz y nuestro cuerpo.

Hoy, por instinto, algo que no alcanzo a precisar aún, tomé de mi librero antes de salir por la mañana una pequeña hoja con algunos pensamientos escritos en ella. ¿Suicidas? , ¿existenciales? Qué sé yo. Me he convencido desde hace tiempo que sólo viviendo se puede morir, no es una obviedad ni una metáfora. Finalmente resolví el dilema que otro puso en mí. La vivencia determina la escritura. Desde hace unos días escribo de nuevo. Quizá por eso recordé mis notas sueltas. “La escritura es la primera de todas las muertes, la que renace al instante”. Ayer, en la gala de los Óscares la película El Renacido se llevó varios premios. Ayer me despedí de la mochila, cambié de aire y hoy la vida me puso donde creo que voy. Terminé prematuramente este periodo laboral, al igual que el primero que tuve, en escenario poco menos que idéntico. La sombra es tan amplia que no alcanzo a ver nada, ahora me hallo tratando de iluminar una pared tenebrosa y fría.

 

Top 5

Tardé mucho en llegar a este top. Mucho en pensar de qué hacerlo, quiero decir. Mi mente oscilaba entre hacerlo de discos, canciones, videos, temas. En la semifinal antes de decidir quedó un top de Soda Stereo (que sí voy a escribir), porque escuché Soda todas las vacaciones, uno de mejores videos y otro de mejor canción de discos con portadas chingonas. Pero ganó este. Y por un pelito. Ganó porque también me la pasé grifo todas las vacaciones (que ya tiene como un mes que no estoy de vacaciones, pero en fin).

Este es un top de las canciones que más me gustan para fumar mota y andar gris.

Sinfonía del Nuevo Mundo – Antonín Dvorák

Hace unos tres años al menos, cuando no tenía empleo, pasaba muchas horas en casa de Augusto, un gran amigo y compañero de viaje. De las muchas cosas que hacíamos juntos, algunas de las más interesantes siempre se combinaban con estar elevados. Incautos ejercicios literarios, paseos por el lago y por supuesto, música. Esta es una de las canciones que más disfrutábamos. Con ella experimenté algunas de mis grifas más memorables. Es tan ceremoniosa que no puede sino alcanzar lo sublime. Su extensión y las progresiones que tiene sin duda alguna la convierten en una experiencia de alcances incalculables. Altamente recomendable a volúmenes muy altos. Actuarla se vale y se avala su efecto en el estado de ánimo. A media luz, o a oscuras. No lea la biblia, oiga esta bonita sinfonía.

Maggot Brain – Funkadelic

Esta canción resume como seis o siete años de mi vida fumando con Aldo. Recuerdo que había un cuarto pequeño en su casa que había sido acondicionado para los específicos efectos de fumar y escuchar música.  Tenía una bola disco, un lámpara chingona y una tornamesa de compactos con mezcladora. Esta canción forma parte de un épico mixtape llamado Revista Gris, que no es otra cosa que un Soundtrack para un proyecto de la universidad de Aldo, el cual versaba sobre una revista acerca de cosas mariguanas. Dicho mixtape incluye otras varias canciones y se encuentra deliciosamente mezclado en un solo track, para facilitar la reproducción y el deleite del escucha. Esta melodía, vale la pena decirlo, se fusiona en el soundtrack con esta otra magistral pieza, que bien podría estar en este top sin ningún problema. Debo mencionar que excepto por el mixtape mencionado (el cual usted puede aún descargar en esta liga) , mi versión favorita de Maggot Brain es una en vivo que no se encuentra en Youtube y que yo descargué de Ares hace mil años, y que algún día, sin duda, compartiré.

Child in Time – Deep Purple

Otra canción procedente de mis correrías en el Lago de los Lirios con Augusto. De una de las bandas más infravaloradas de la historia. Ni pedo, si por mí fuera Muse no daría giras con drones. Si por mí fuera Deep purple sería Salón de la fama del Rock. Pero en cambio están Green Day (lo entiendo por lo que significa para una generación pero musicalemnte no lo puedo justificar), Bob Marley (de nuevo lo entiendo, pero ni siquiera es Rock), Guns n’ Roses (sin comentarios). En fin. Es adictivo el sonido de Deep Purple a cierta edad, en ciertas condiciones mentales y emocionales. Para mí son una especie de combo Hard Rock junto con Led Zeppelin. Música de a devis, con buenas guitarras y un chingo de buen pedo. Uno sí tiene que grifear con Acid house, Psycho y otras cosas, pero grifear con Rock puro siempre es mejor.

Echoes – Pink Floyd

Live at Pompei 1972 I

Live at Pompei 1972 II

Es casi una obligación para todo grifo que se respete fumar alguna vez en su vida escuchando en su vida. Y es que vale la pena. Usted puede pensar lo que quiera de Pink Floyd (en realidad puede pensar lo que quiera de lo que se le de la gana), que si son dioses del olimpo, que si sobrevalorados, que si eran mejores con Syd Barret, diga lo que salga por la cola. Yo le digo algo, esta canción es grifa sí o sí (y todavía estaba Syd Barret). Desde los primeros acordes y hasta los últimos se te mete entre las venas y te estremece como pocas cosas. Coger grifo con esta canción es muy recomendable, hacerlo con una mujer grifa es celestial. Esta versión es muy buen rollo porque está grabada en Pompeya y es muy vieja; quiero decir que se ven muy jóvenes. Y a lo mejor es porque siempre que reproduzco estos vídeos estoy hasta las manitas que me clavo pensando en puras cosas fritas que esta canción sólo ayuda a refrendar. Por cierto, esta versión de Pompeya también mola. Otra versión que mola mucho para ver es esta, la cual responde a una alocada teoría que dice que originalmente Pink Floyd iba a hacer el soundtrack de la película pero resolvieron negarse, y que después al ver la cinta se arrepintieron mucho y decidieron hacer Echoes de tal longitud que coincidiera con la escena final. ¿Chorradas? A lo mejor. Sin duda mi versión favorita es reproducir ad infinitum este video o cualquier otro, o uno tras de otro mientras escucha la canción y mira directo a la pantalla. De nada

Bohemian Rapsody – Queen

 

¿Necesito de verdad explicar esto? Es quizá la mejor canción británica (del mundo mundial) de toda la historia. Las vocecitas, el ritmo, todo todo. Es perfecta. También se actúa y se interpreta en versión libre.

Otras grifadas:

SFA

PRML SCRM

AIOAO

Levitation

 

EL VIENTO ME PERTENECE UN POCO

 

Jurídicamente hablando,
yo no soy dueño de ninguna de las luciérnagas.
Y aun mi derecho sobre las mariposas resulta
discutible.
No tiene sentido
que alguien me pida
(regalado o prestado) un crepúsculo
porque carece de ellos
mi patrimonio familiar.
Se puede creer, sin embargo,
que, en sociedad con mis oídos,
soy al menos propietario de alguna melodía
(las variaciones, digamos, sobre un tema del viento);
pero si una cosa debe afirmarse de mí
es que soy pobre de música,
menesteroso de Bach, harapiento de Mozart.
En mis arcas no existe un solo aroma.
Nunca he guardado en mi caja fuerte
el sabor a vainilla.
Nunca he poseído una alacena
olorosa a compota de durazno
ni mi ropa
ha estado nunca planchada y doblada
por las manos de un jabón
que conduzca majadas de perfume.
Mas llegas tú. Y el viento me pertenece un poco.
Hasta puedo enviar por correo
de regalo
alguna brisa.
Me llevo por algunas horas el mar a mi departamento
de la misma forma en que lo hice en la página 65
del antiguo relato de una de mis pesadillas.
De un tallo de dos o tres rosales
pende una tarjeta con mis señas.
Y he dado instrucciones a las espinas
(los demonios custodios del perfume)
para poner en su sitio a quien olvide
la propiedad ajena.
Mas llegas tú, y la soledad
sale corriendo
hacia las fronteras que tengo con la nada.
El abrazo nocturno nos confunde.
Sólo el gallo
que enciende una cerilla con su música,
despierta nuevamente nuestros límites.
Mas nos tomarnos entonces de la mano
con la intención
de que no deje de haber nunca
litigios fronterizos entre nuestros pronombres.
Me ayudas a armar el rompecabezas de un ángel.
Hallamos agua, sol, edad derruida,
damos con la pasión
que desentume piernas, mueve brazos,
y devora también, oso hormiguero,
la infinidad de puntos agitados
en las extremidades que se duermen
en su inmovilidad de soltería.
Mas después de gozar
el placer sedentario de los besos
y las caricias lentas (las tortugas
afectivas que cruzan por tu vientre)
decidimos partir,
darle cuerda al zapato, correr mundo.
Construir un astillero
y empezar a forjar fetos de naves
que crecen hasta hacerse
audacia de madera,
un sueño con su popa y con su proa.
La aventura que sabe recortarle
las espinas a la rosa de los vientos.

-Enrique González Rojo Arthur